10/4/08

Teatre Apolo any 1905


Nou Barris

Nou Barris

Opino que barrios de este estilo, llamémosle ciudad dormitorio, polígono residencial o…tantos nombres tenga, no tienen demasiada cabida en la ciudad contemporánea ni tienen razón de ser en una población tan plural, diversa i conflictiva como la de hoy en día.

La ciudad polígono tiende a almacenar viviendas genéricas i anónimas en grandes torres o bloques que se distribuyen de una forma dispersa i mas o menos aleatoria o compositiva dentro de una cuadrícula previamente dibujada dejando a su alrededor una gran cantidad de espacio residual que ocupa en superficie mucho mas que la construida.

Este tipo de recintos, que juntamente con su estructura jerarquizada y falta de usos comerciales, públicos y de ocio, lleva a una gran segregación de la población dado que carece de puntos o espacios de interés donde se provoque el conflicto entre sus habitantes, el cruce entre diferentes etnias o edades, la convivencia de lo diverso…Un impuesto orden de espacios y su repetición obsesiva sin entender la sociedad de hoy en día crea la subdivisión de sus habitantes y la segregación de diferencias haciendo de estos recintos lo que son hoy en día…lugares periféricos y marginales de grandes ciudades y a la vez barrios dormitorio donde sus habitantes carecen de la calidad de vida presente en el corazón de las mismas.

Así Nou Barris carece de todo el encanto que tantos barrios diferentes en Barcelona pueden tener cada uno a su modo de ser, y si en vez de integrar diversificación para aumentar ese encanto segrega eliminando calidad y creando violencia, se convierte en un recinto que no está hecho a modo de Barcelona.

Por qué caminar Barcelona

Por qué caminar Barcelona?

Soy extranjero pero a la práctica es como si no lo fuera dado que vivo en esta ciudad desde hace 14 o 15 años y, creo que no la conozco en absoluto…uno vive en su barrio y cuando va a la escuela pasa por unos determinados sitios, cuando tiene ciertas necesidades por otros y cuando sale de fiesta por otros pero, frecuentas los mismos lugares con la misma gente y siempre viéndolos desde un punto de vista similar.

Esta ciudad es muy grande y en múltiples ocasiones yo mismo me sorprendo de la cantidad de lugares, calles o barrios enteros que desconozco por completo. Cuando me subo al Tibidabo y voy al mirador, lo primero que hago es buscar mi casa, después veo El Corte Inglés y mi facultad…y después empiezo a preguntarme…y eso que es? Pero la Meridiana está ahí detrás o delante? Y…eso es Horta o es el Carmelo? Y ahí me doy cuenta de lo poco que sé en primer lugar de la situación de las cosas, y después del conjunto de gente que habita en cada sitio, sus diferencias, su pluralidad…

Cuando conocí la Barceloneta por primera vez de verdad y pasando ratos con los vecinos y viendo su estilo de vida, me enamoré de ese barrio, cuando vi la cantidad de naciones, razas y religiones que conviven en el Raval me quedé alucinado, cuando conocí las calles mas pequeñas del barrio gótico y del Borne me pareció un sitio con tanto encanto…cuantos más barrios de esta ciudad conozco mas se me destacan sus puntos positivos y cada uno me acaba conquistando a su manera, pero todos ellos fascinantes.

En ese sentido creo que aún me quedan muchísimos rincones de esta ciudad que desconozco y esa es la razón por la que deseo CAMINAR BARCELONA.

8/4/08

A Retroactive Manifesto for Manhattan

Manhattan's is the 20th century's Rosetta Stone. 

Not only are large parts of its surface occupied by architectural mutations (Central park, the Skyscraper, utopian fragments (Rockefeller Center, the UN Building_ and irrational phenomena (Radio City Music Hall), but in addition each block is covered with several layers of phantom architecture in the form of past occupancies, aborted projects and popular fantasies that provide alternative images to the New York that exists. 

Especially between 1890 and 1940 a new culture (the Machine Age?) selected Manhattan as laboratory: a mythical island where the invention and testing of a metropolitan lifestyle and its attendant architecture could be pursued as a collective experiment in which the entire city became a factory of man-made experience, where the real and the natural ceased to exist.

Rem Koolhaas, "Delirous New York", 1994.

Chicago's Packingtown

"They stood there while the sun went down upon this scene, and the sky in the west turned blood-red, and the tops of the houses shone like fire. Jurgis and Ona were not thinking of the sunset, however—their backs were turned to it, and all their thoughts were of Packingtown, which they could see so plainly in the distance. The line of the buildings stood clear-cut and black against the sky; here and there out of the mass rose the great chimneys, with the river of smoke streaming away to the end of the world. It was a study in colors now, this smoke; in the sunset light it was black and brown and gray and purple. All the sordid suggestions of the place were gone—in the twilight it was a vision of power."



-The Jungle Upton Sinclair



"...I turn once more to those who
sneer at this my city, and I give them back the sneer
and say to them:
Come and show me another city with lifted head singing
so proud to be alive and coarse and strong and cunning..."



-Chicago Carl Sandburg

Trántor


[...]Como centro del Gobierno imperial durante ininterrumpidos centenares de generaciones, y localizado, como estaba, en las regiones centrales de la Galaxia, entre los mundos más densamente poblados e industrialmente avanzados del sistema, no pudo dejar de ser el grupo humano más denso y rico que la raza había visto jamás.

Su urbanización, en progreso continuo, había alcanzado el punto máximo. Toda la superficie de Trántor, 1200 millones de kilómetros cuadrados de extensión, era una sola ciudad. La población, en su punto máximo, sobrepasaba los cuarenta mil millones. Esta enorme población se dedicaba casi enteramente a las necesidades administrativas del imperio, y eran pocos para las complicaciones de dicha tarea.[...] Diariamente, flotas de decenas de miles de naves llevaban el producto de veinte mundos agrícolas a las mesas de Trántor... Su dependencia de los mundos exteriores en cuanto a alimentos, y, en realidad, todas las necesidades de la vida, hicieron a Trántor cada vez más vulnerable a la conquista por el bloqueo.[...]

[...]No pudo ver el suelo. Estaba perdido en las complejidades cada vez mayores de las estructuras hechas por el hombre. No pudo ver otro horizonte más, que el del metal contra el cielo, que se extendía en la lejanía con un color gris casi uniforme, y comprendió que así era en toda la superficie del planeta. Apenas se podía ver ningún movimiento -unas cuantas naves de placer se recortaban contra el cielo-, aparte del activo tráfico de los miles de millones de hombres que se movían bajo la piel metálica del mundo.

No se podía ver ningún espacio verde; nada de verde, nada de tierra, ninguna otra vida más que la humana. En alguna parte de aquel mundo, pensó vagamente, estaría el palacio de emperador enclavado en medio de ciento cincuenta kilómetros de tierra natural, llena de árboles verdes y adornada de flores. Era un pequeño islote en un océano de acero [...]



Extracto de "Foundation" ("La Fundación") de Isaac Asimov.
A pesar de ser ciencia ficción, la descripción resulta muy gráfica y precisa; y lo descrito es un extremo que sería comparable a otra escala a varias ciudades del mundo actual.

6/4/08

Girona, un llibre de records

Fou en aquest estret i miserable suburbi, esmaltat de ayunes de petroli i ratllat de filferros, que vaig sentir el primer gran xoc de la meva vida. Anàvem passant el carrer de Pedret quan de sobte Girona se’ns presentà, sobre l’arc de la tartana, amb tota la seva impressionant monumentalitat. Fou com una fuetada i em semblà que àdhuc l’euga alçà una mica les orelles davant de les ratlles verticals. Jo vaig quedar immòbil com una perdiu parada per un gos. Vaig quedar com clavat.
Davant teníem, com si ens vingués a sobre, molt pròxima, amb una força implacable, la nau imponent de la Catedral. Més a la dreta es veia, finíssima i altiva, l’agulla de Sant Feliu. Més a la dreta encara, les gran masses vegetals de la Devesa tenien, tocades vinagre tardoral, una elegància fabulosa que la bromositat de l’atmosfera matisava de blau. A l'esquerra de la catedral la terra s'alça i a sobre corren les muralles i els baluards coberts d'heures. Més enllà la muntanya de Montjuïc, paisatge militar intens i dramàtic, sec i àrid, era una irisació de minerals clapejada de mates d'estepa- petites flors violàcies-, d'ortigues i argelagues. A primer terme, sobre unes cases rònegues, emergia, torrat, humil i mil.lenari, el campanar de Sant Pere de Galligants.


Josep Pla, PRIMERA VOLADA. Girona, un llibre de records

5/4/08

Les lumieres de Seoul



La lumiere du matin dans tes yeux apportent la vie à tout
Reveillant la Terre avec amour et tendresse
Sens la floraison des arbres vifs dans un ciel bleu clair
Si bleu qu'il prend ton coeur et ta respiration.
 
Et pourquoi le plus petit souffle
Dans ton oreille apporte la joie
Parce que je sais que demain est plein d'amour pour nous tous
 
Hi Seoul emmene les beaux rêves devant nous
Les jours à venir sont pleins d'espoir pour tout le monde
Le soleil brillant eclaira ta route jusqu'à la fin
Tel les oiseaux nous prendrons notre envol dans la pur joie
Pour les jours à venir Hi Seoul
 
La lumiere silencieuse des étoiles dans le ciel m'apporte des espoirs et de la chaleur
Sentant mon coeur avec amour et joie
Doux souvenir de notre amitié reste de mon coeur
Si doux qu'il prend mon coeur et le souffle au loin
 
Et pourquoi le plus petit souffle dans les rues apporte la joie
Parce que toute la joie et la passion est ici pour nous tous
 
Hi Seoul emmene les beaux rêves devant nous
Les jours à venir sont pleins d'espoir pour tout le monde
Le soleil brillant eclaira ta route jusqu'à la fin
Tel les oiseaux nous prendrons notre envol dans la pur joie
Pour les jours à venir Hi Seoul
 
 
Hi Seoul emmene les beaux rêves devant nous
Les jours à venir sont pleins d'espoir pour tout le monde
Le soleil brillant eclaira ta route jusqu'à la fin
Tel les oiseaux nous prendrons notre envol dans la pur joie
Pour les jours à venir Hi Seoul

4/4/08

Salir al mar


Salir al mar. Esa es la idea. Dejar atrás las fachadas de los comercios sin esperar ningún encuentro por el camino. ¿En qué momento se agotaron estas calles? Antes el mundo empezaba al romper el umbral de la casa infantil, con sólo pisar la acera gris de la calle Menéndez y Pelayo y temblar con el motor de los coches. “Aquí empieza la verdadera vida”, era la idea. Ahora la idea es salir al mar. Cierto día comenzó a palidecer la vista mítica que impregnaba la adolescencia en una ciudad poscolonial incapaz de gestionar su tamaño creciente, incapaz de digerir tanto coche, tanta tienda, tanta prisa. Sobre todo la prisa se aviene hoy muy mal con la ciudad de Las Palmas. La vista mítica descubrió el hastío, y no volvió la delectación de los panes crujientes en la rampa que sube al Mercado Central, ese edificio de los tiempos primigenios, del cochecito del bebé, un edificio extrañísimo, no volvió a ser Mesa y López ese Amazonas de coches, coches, coches, coches y gente absorta y tiendas que había que vadear con heroísmo para enfilar hacia la aventura al fondo del pasillo de Tomás Miller, y, sobre todo, dejó de ser el Corte Inglés ese templo del deseo, esa Navidad perpetua cuya librería era una isla dentro de muchas islas (“Escribir poesía en Canarias es vivir la muerte”, que decía aquel poeta/ desde el istmo de La Isleta/ yo soy Chona la Cangreja/ hija de Pancho Paíndo) y pasó a ser, el Corte Inglés, como digo, lo que verdaderamente es: el puto Corte Inglés. No volvieron muchas cosas porque las cosas, en general, no vuelven. Salir al mar entonces, como ahora, pero entonces había encuentros a los lados de la calle, la ciudad estaba llena de puertas. Estas calles se agotaron, ahora lo cree así, a medida que los amigos se fueron marchando o marchitando, o quizás fue uno el que se marchitó, vete a saber, poco importa, aún hay que atravesar el rugido de Mesa y López, dejar atrás el templo del deseo y sus gentes respirando amapola en los escaparates, y adentrarse en Tomás Miller, hacia la zona mora al fondo, que ahora se bate con las campañas de saneamiento de los edificios de luxe de nueva construcción. En el cruce de Ripoche se busca con la mirada: ¿y las prostitutas? Esta es la famosa calle Ripoche, antiguo refugio del lumpen portuario. No se ven prostitutas, pero aún subsisten las tiendas de los indios, algo es algo. La Casa Suecia en el cruce con Luis Morote no ha dejado de ser un lugar amable, o acaso sea la cercanía del mar que ya llega en la sal del aire, luchando con el humo de los coches que pierden la última batalla al borde mismo de la ciudad, como lucharon los guanches/ hasta la liberación. Ya salimos a la Avenida de las Canteras, al eterno punto de encuentro con alguien conocido, con alguien querido, con cualquiera, pero hoy vamos directos a la orilla. Dicen que el agua del mar marchita las flores de tierra. Pero no se puede matar con agua del mar una flor marchita. Le hará bien salir al mar con todo el cielo por delante y seguir por la arena hacia las rocas de la Puntilla. El límite de la ciudad nos dice cómo podría ser todo si quisiéramos. Alguien fuma sobre la roca desnuda, más allá de los juegos de playa: se produce el encuentro. Es hora de salir al mar y dejar atrás esta ciudad.
el negro salvaje
(2008)

3/4/08

Ardor guerrero. San Sebastián

[...] Pero el miedo estaba en todas partes, no sólo en las calles como túneles de Rentería ni en el barrio donde vivía entre la penuria y la clandestinidad el brigada Peláez, sino también en el centro mismo de San Sebastián, en los jardines con tamarindos que hay frente a la playa de la Concha, en el mediodía de la Avenida o del Bulevard, que tenían en las mañanas de domingo, una claridad de lujo, un brillo de escaparates de tiendas de joyas o de pieles y de cafeterías con grandes ventanales donde las señoras donostiarras de mediana edad tomaban té y tostadas y sandwiches de jamón y queso después de la misa de mediodía en el Buen Pastor.
San Sebastián, en las mañanas dominicales iluminadas por un tibio sol de inverno, era una ciudad balnearia y burguesa, una ciudad de orden, de derechas de toda la vida, con su casino y su Sagrado Corazón en el pico del monte Urgull y aquel palacio gótico tudor con céspedes ondulándose frente a la bahía del que contaban que fue construido para endulzarle las nostalgias inglesas de la reina Victoria Eugenia. San Sebastián tenía una calma de veraneo antiguo, monárquico y eterno, el veraneo heráldico de los años veinte y de los veraneos fascistas de la guerra civil, cuando los ricos de Madrid, en lugar de volver a la ciudad en septiembre del 36, como habían hecho siempre, prolongaron las vaciones indefinida y perezosamente esperando a que Franco se la devolviera recién conquistada.
San Sebastián, el San Sebastián de la Concha, de la Avenida de la Libertad (antes de España), del Bulevard, era una ciudad con perspectivas arboladas y ambiciones francesas, con opulencias de repostería y de gastronomía, una postal algo desvaída de la costa azul en el Cantábrico, y uno se paseaba por ella vestido de soldado, con tres cuartos y la gorra, con los bolsillos y el estómago vacíos, con un desamparo casi de clochard o de inmigrante magrebí.
De pronto, en medio de aquella calma [...] el miedo irrumpía igual que una inundación [...]

Muñoz Molina, Antonio. "Ardor guerrero". 1995

2/4/08

LAS INDIAS NEGRAS, de JULIO VERNE


Me ha sido muy difícil seleccionar un solo texto, así que voy a colgar con el que mas identificada me siento, y no sólo por el nombre de la protagonista...

"Entraron en el Parque del Rey, y después, subiendo siempre, atraversaron Victoria‑Drive, magnífico camino circular, que sirve para ca­rruajes, y que Walter Scott se feli­cita de haber consignado en algu­nas líneas de una novela.
El pico Arturo, no es realmente más que una colina de setecientos cincuenta pies de altura, cuya ais­lada cima domina los alrededores. En menos de una hora y por un sendero que lo rodea y hace fácil la ascensión, subieron a la cabeza de aquel león, que representa el pico Arturo, cuando se mira desde el Poniente.
Allí se sentaron los cuatro, y Jacobo Starr, siempre dispuesto a ci­tar al gran novelista escocés dijo:
‑He aquí lo que ha escrito Walter Seott, en el capítulo 8º de la Prisión de Edimburgo: “Si yo tu­viese que elegir un sitio desde don­de ver la salida y postura del sol, sería precisamente éste.” ‑Espere­mos, pues, Elena. El sol no ha de tardar en salir, y podrás contem­plarle en todo su esplendor. (...)
Ya empezaba a dibujarse en el horizonte una línea blanca, con matices rosados, sobre un fondo de ligeras brumas. Algunas nubecillas perdidas en el cenit, fueron heridas por el primer rayo de luz. Edim­burgo se distinguía confusamente al pie del pico Arturo, en la calma absoluta de la noche. Algunos pun­tos luminosos rompían aquí y allá la oscuridad. Eran las luces que iban encendiendo los vecinos de la antigua capital. Por detrás, hacia el Poniente, el horizonte cortado por siluetas caprichosas, presentaba una serie de picos en cada uno de los cuales iba a encender un punto de fuego el primer rayo del sol.
El perímetro del mar se dibujaba más claramente al Este. La escala de los calores se disponía poco a poco en el mismo orden que tie­nen en el espectro solar. El rojo de las primeras brumas iba por gra­duación hasta el violado del cenit. De segundo en segundo, aquella paleta inmensa se hacía más viva; el color rosa se convertía en rojo, y el rojo en fuego. El día empeza­ba en el punto de contacto del círculo de iluminación con la cir­cunferencia del mar.
En aquel momento las miradas de Elena recorrían el espacio desde el pie de la colina hasta Edimbur­go, cuyos cuarteles empezaban a separarse por grupos: elevados monumentos o algunos campanarios atravesaban el espacio, y se iban perfilando poco a poco. Se espar­cía por el ambiente una especie de luz cenicienta. Por fin llegó a los ojos de la joven el primer rayo. Era ese rayo verde, que en la sali­da y postura del sol, brota del mar cuando el horizonte está puro.
Medio minuto, después, Elena se levantó y señalando un punto que parecía dominar las alturas de la población exclamó:
—¡Un fuego!
—No, Elena, respondió Harry, no es un fuego. Es un reflejo de oro que pone el sol en el monumento de Walter Scott.
Y en efecto el extremo del mo­numento a la altura de doscientos pies, brillaba como un faro de primer orden.
Era ya de día. El sol apareció. Su disco parecía húmedo como si realmente hubiese salido del mar ensanchado al principio por la refracción, fue disminuyendo hasta tomar la forma circular. Su resplandor, que se hizo insostenible en seguida, era como el de la boca de un horno encendido que hubiese agujereado el cielo.
Elena tuvo que cerrar los ojos; y tuvo también que poner la mano sobre sus delgados párpados. (...)
Al través de la mano, Elena per­cibía aún una luz rojiza que iba blanqueándose a medida que el sol se elevaba sobre el horizonte. Sus ojos se iban acostumbrando gradual­mente. Por último los abrió y se impregnaron de la luz del día.
La piadosa joven cayó de rodi­llas exclamando:
—Dios mío ¡qué hermoso es vues­tro mundo!
En seguida bajó los ojos y miró, a sus pies se desarrollaba el panorama de Edimburgo; los barrios nuevos y alineados, el montón con­fuso de las casas, y el caprichoso laberinto de las calles de Auld­Recky. Dos alturas dominaban este conjunto; el castillo sobre su roca de basalto, y Calton‑Hill, sostenien­do en su cima redonda las ruinas modernas de un monumento griego. Desde la ciudad al campo radiaban magníficos caminos con árboles. Al Norte un brazo de mar, el golfo de Forth cortaba profundamente la costa en la cual se abría el puerto de Leith. Por cima, en tercer tér­mino, se desarrollaba el pintoresco litoral del condado de Fife. Una vía recta como la del Pireo, unía el mar a esta Atenas del Norte. Al Oeste se extendían las bellas playas de Newbauen y de Porto‑bello, cuya arena teñía de amarillo las primeras olas de la resaca. Algunas chalu­pas animaban las aguas del golfo, y dos o tres buques de vapor arro­jaban al cielo un cono de humo negro. Más allá verdeaba la inmen­sa campiña, y pequeñas colinas rompían la línea de la llanura. Al Norte los montes Lomond, y al Oes­te el Ben‑Lomond y Ben‑Ledi re­flejaban los rayos solares, como si sus cimas estuviesen cubiertas de eterno hielo.
Elena no podía hablar. Sus la­bios no murmuraban más que pala­bras vagas. Sus manos temblaban: sentía vértigos; y por un momento le abandonaron sus fuerzas. En aquella atmósfera tan pura, ante aquel espectáculo sublime, se sen­tía desfallecer, y cayó en los bra­zos de Harry, dispuestos para reci­birla."

Capítulo XVII_ la salida del sol

9 Barris

4º Viaje: Después de recorrer la línea 4 (amarilla) del metro me asomo en Trinitat Nova, donde me encuentro con mis compañeros de aula. Nos decidimos por subir a “l’Ateneu popular 9 Barris”, donde nos espera Josep Ramón que amablemente nos invita a entrar al bar y tomar algo. Se trata de un edificio, nos explica uno de los vecinos, rehabilitado por petición popular del barrio y en cooperación con el ayuntamiento. Actualmente está a la espera de una nueva ampliación, no obstante el edificio en sí ya cuenta con uno sala de teatro de uso polivalente, Bar con escenario y una segunda parte que no vimos, pero que a mi suponer eran aulas y despachos. El edificio está situado en una ladera, y se accede desde el lateral por el que subes a una calle trasera donde está la entrada. Justo detrás la ladera prosigue subiendo, y en una segunda terraza situada unos metros más arriba observamos una carpa de circo. “Tenemos taller de circo, donde viene gente de toda Europa a aprender” nos contaba uno de los vecinos. Tras enseñarnos el edificio, nos acompañó uno de ellos por un recorrido del barrio de Roquetes, mientras nos explicaba su historia personal, de donde venía, y como vivió el proceso de crecimiento de la ciudad. Como anécdota nos comentaba la falta de transporte público y el largo paseo que había hasta la estación más cercana. Subimos la calle que bordeaba l’Ateneu hasta llegar a un cruce desde el que se divisaba una nueva construcción: Una plaza elevada con parking colocado debajo utilizando el espacio sobrante hasta tocar suelo debido a la pendiente del terreno. Nuestro guía nos comentaba los problemas de las casas del barrio construidas muchas de ellas sin permisos y sin apenas medios económicos, lo cual observamos elevando un poco la vista por encima de la nueva plaza, viendo un paisaje de casas de distintas alturas, materiales y colores que contorneaban el relieve y curvas de la montaña. Continuamos caminando hacia abajo, hasta alcanzar la Ronda de Dalt haciendo un stop para escuchar como se vivió la gran obra de esta vía por los vecinos del Barrio. Bajando empezamos a serpentear entre quizás los edificios más nuevos del barrio, un seguido de bloques de vivienda de protección oficial, que albergaban grupos de personas que se sorprendían de vernos pasar e incluso preguntaban: “¿Qué ha pasao?”. Llegamos hasta la plaza Frances Layret donde por la hora (sobre las 18.00) observamos grupos de madres con sus hijos que correteaban por las terrazas que se escalonaban debido a la pequeña pendiente que conducían el espacio hasta Vía Júlia. La cruzamos y descendimos unos metros más hasta una de las obras de Enric Miralles, la Plaza d’Àngel Pestaña donde nuestro vecino acabó explicándonos anécdotas sobre el lugar.
Es genial ver como se une la gente para luchar por un sitio mejor, y escuchar esas historias que llenan las calles…

Sagrera

3er Viaje: Línea 5 de metro (azul), dirección Horta, estación de Sagrera, salgo a la superficie. Soy el primero, o me he equivocado de salida. Me giro y veo como también sale uno de los componentes del grupo, estoy en el lugar correcto. Tras esperar unos minutos el grupo se rehace, solo medio de él, el resto tiene otro destino según me informan. Nos reciben unos vecinos y nuestro alegre y cómico profesor, o amigo (con derecho a evaluación por supuesto), que nos conducen bajando calle Gracilaso, dejando detrás Av. Meridiana y sorteando lo que parecen obras de mejora de la calle. En el primer cruce nos adentramos zigzagueando hacia la derecha para llegar a una nave de tres plantas rehabilitada, “La Nau Ivanow”, adquirida por el arquitecto Xavier Basiana y transformada para albergar un centro cultural para el barrio. Tuvimos la suerte de que el propio arquitecto fue el que nos explico la historia, el inicio y el final de tal proyecto (y aventura), y que nos enseño con gran entusiasmo, pudiendo ver reflejado en su mirada y sus palabras el orgullo de mostrar a unos aprendices lo que la unión de esfuerzo y ganas puede conseguir. Era un ejemplo evidente de cómo el barrio opta por dar el primer paso a la hora de mejorar la calidad de vida del lugar, en este caso con la dotación de un nuevo equipamiento, realizado sin cooperación de las entidades públicas, precisamente las que se suponen velan por nosotros. Que interesante era ver como se movilizaba la gente para replanificar la ciudad. Incluso terminada la visita de la nave, nuestro vecino guía, nos acompañaba hasta la parte baja donde estaban las vías del tren, para explicarnos el futuro plan de urbanización que planeaba el ayuntamiento, y de cómo el vecindario se removía para pactar ese nuevo crecimiento velando por el interés del barrio. “Si lo van a mejorar que lo hagan pensando en los que estamos aquí” comentaba nuestro preocupado anfitrión.
Finalizamos el recorrido en una cafetería del lugar hablando y comentando nuestra travesía, y expectantes de los consejos de nuestro guía lugareño que nos explicaba con cariño intentando que entendiésemos su situación a modo de ejemplo para no cometer el mismo error en un futuro. Era un claro ejemplo de cooperación ciudadana.
La ciudad se mueve, porque nos movemos nosotros…

Forat de la vergonya

2º Viaje: Todo comienza en los antiguos almacenes del puerto de Barcelona (Palau de Mar), actualmente transformados en el museo de historia de Cataluña. Empezamos con un juego, un pequeño papel a rellenar con los datos que encontramos mientras realizamos una gymkhana que nos adentra en las estrechas calles del barrio gótico de Barcelona. Descubrimos pequeños rincones y plazas que flanqueamos hasta llegar a la plaza del ayuntamiento (Plaça Sant Jaume), y nos deslizamos rodeando la catedral hasta la plaza del Rei, a la entrada del museo de historia de la ciudad. Tras recibir indicaciones acerca del edificio por parte de nuestro profesor, nos adentramos en él e iniciamos la visita precedida por otra explicación de una de las guías que nos informaba de los distintos museos de historia y lo que encontraríamos en ellos. Tras dividirnos en dos, mi pequeño grupo siguió a la guía que nos condujo a otra entrada atravesando la misma plaza de acceso (justo por donde llegamos), y nos llevó a un par de niveles inferiores, donde atravesando unos pequeños corredores metálicos observamos bajo nuestros pies los restos de unas ruinas de lo que había sido Barcelona siglos atrás, una visita, insisto, obligada a todos aquellos amantes de la ciudad. Tras retornar a la superficie, nos dirigimos al conocido como “Forat de la vergonya”, plaza o, mejor dicho, hueco en el casco antiguo, que había sido en su momento gestionado por los vecinos. Es el primer ejemplo, de otros que narraré en más viajes, en el que aparece el vecino como figura responsable de velar por los intereses del barrio. Lo que había sido una plaza auto gestionada por los vecinos donde crearon unos campitos de cultivo, unos juegos para niños, e incluso un escenario sobre un contenedor de mercancías, se transformaba ahora en una plaza dura (sello del ayuntamiento) no obstante “luchada” y pactada con los vecinos, y usuarios de esta. Uno se da cuenta de hasta que punto la gente se mueve y se agrupa para pensar en el futuro de la ciudad, hasta que punto la percepción del arquitecto llega a imaginar un espacio ideal para un usuario “estándar” cuando hay gente esperando a ser escuchada, donde un proyecto no solo tiene como premisas el lugar sino el vecindario, la comunidad, el barrio… Estamos en una ciudad auto gestionada por vecinos, y eso la enriquece por dentro.

1/4/08

Mi Santiasco Querido

C. 17: “Matemática lógica”
17 millones de personas en Santiago, 500 personas se cruzan por mi lado cada día. 50 ingresan conmigo al metro, 20 personas respiran de mi exhalación, 3 están pegadas a mí, yo vivo sola... ¿un hola ni hablar, no?
Mujer, 21 años, La Florida

C. 27: “Spanglish Santiago”
Cuando me bajo in the Alameda o voy a Providencia, me da la sensation de que por algún motivo me transporté to another country. In the streets escucho gente hablando en english y deutsch. Also los letreros, afiches, poleras, etc., no me dicen words en español, sino que expresan things que yo no understand. La globalización me obligó a tomar clases de inglés.
Hombre, 13 años, San Miguel

C. 61: “Adicto a Santiago”
Debajo de la gran cúpula celeste gris vivo yo, en pleno centro de Santiago, donde cada día la gente va y viene aceleradamente, dándole vida y vigor a esta selva de cemento, así como nuestro paseo ahumada se transforma en un verdadero circo, de gran entretención, con sus estatuas humanas, su comercio negro y que te invita a conocerlo más de cerca.
En fin, algunos dirán que Santiago es insegura, contaminada, y agitada, pero muchos de los que vivimos acá necesitamos esa adrenalina, y así como para la gente del Sur, árboles, paisajes y aire limpio son su diario vivir, para nosotros la agitada vida, los buses y todo lo demás son nuestra inspiración... es que somos santiaguinos adictos a Santiago.
Hombre, 33 años, Santiago

C. 62: “Alternativas”
Si Santiago fuera Nueva York yo sería Woody Allen. Si fuera más tranquila no la echaría tanto de menos cuando estoy lejos. Si sus calles fueran un aparato circulatorio algunas de ellas tendrían colesterol. Si no hubiera delincuencia habríamos hallado la cura del cáncer. Si no tuviera ruido, no tendría vida. Si no hubiera nacido aquí, le sería más crítico. Si no fuera un valle, la ventilación sería mejor. Si no fuera porque le conozco en serio, no le perdonaría algunas. Si no fuera Santiago, no me conocería.
Hombre, 31 años, La Reina


Relatos cortos de gente que habita en Santiago, para el concurso anual “Santiago en 100 palabras” recopilados por Ricardo Greene, como parte de su Tesis para optar al Magister en Desarrollo Urbano por la Universidad Católica de Chile.

concens

La visita començava amb una visita al consorci de la mina on ens van rebre explicant-nos tots els premis de projectes fets a la mina; es notava que sabia que érem d’arquitectura… tot s’explicava amb un aire molt positiu i amb molta visió de futur, que personalment crec que és totalment factible però això si, a llarg plaç.
Seguidament vam deixar el discurs polític per centrar-nos a una experiència personal i com també va passar amb l’home que ens va explicar tots els conflictes succeïts en el forat de la vergonya, l’explicació en primera persona d’uns fets és molt més rica que una maqueta urbanística que ha guanyat el premi fad.
Ara no voldria resumir amb poques paraules tot que ens va explicar, sinó fer una recopilació de frases que em van quedar després de la seva xerrada, suposo perquè em van sorprendre, i que penso que se’n pot fer una reflexió; eren frases com: “todo empezó en el franquismo”; “no eran barrios nuevos sino lo que se conoce con el nombre de polígonos”; “de unas chavolas (no sé ben bé si va utilitzar aquesta paraula per definir les cases on vivien….) pasas a un piso de apenas 60 m2, en bloques de más de 7 plantas”; “somos gente que estava acostumbrada a vivir en la calle y a encontrarnos en ella, charlar, bailar, beber, ….); “los peores años en la mina fueron los 80, llegó la heroína y muchos de mi edad cayeron”; “erámos gente olvidada”…..etc. Per descomptat que t’enrecordes de les frases més impactants i la majoria d’elles en aquest cas són negatives, però no m’agradaria acabar aquest petit resum de la visita a la mina sense dir que em va quedar una sensació molt positiva sobre el barri, disposició per part de la gent que hi viu en voler millorar les coses i amb plans de futur i renovació que esperem que la gent que se’n cuidi no intenti “fer neteja” i prou com ha passat en altres llocs de Barcelona…
Per últim dir que era el primer cop que hi posava els peus i després de la passejada penso que no serà l’últim; i ja per acabar, una última frase que em va fer molta gràcia però que penso defineix molt bé l’actitud que s’ha d’intentar aconseguir per millorar cada dia més el barri de la mina: >>“a la mina per exemple no se segueix la normativa cívica de Barcelona, no té sentit anar a darrera la gent dient que no estigui als carrers, bevent, xerrant, cantant…però sí que hi va haver un gran canvi ara fa un temps quan es va començar a conscienciar a la gent que no es podien fer fogueres al carrer.”

Paris est gris

Il y a tout sorte de gris. Il y a le gris plein de rose qui est un reflex des deux Trianons. Il y a le gris bleu qui est un regret du ciel. Le gris beige couleur de la terre après la herse. Le gris du noir au blanc dont se patinent les marbres. Mais il y un gris sale, un gris terrible, un gris jaune tirant le vert, un gris pareil à la poix, un enduit sans transparence, étouffant, même s’il est clair, un gris destin, un gris sans pardon, le gris qui fait le ciel terre à terre, ce gris qui est la palissade de l’hiver, la boue des nuages avant la neige, ce gris à douter des beaux jours, jamais et nulle part si désespérant qu’à Paris au-dessus de ce paysage de luxe, qu’il aplatit à ses pieds, petit, petit, lui le mur vaste et vide d’un firmament implacable , un dimanche matin de décembre au dessus de l’avenue du Bois.


Aurélien
Louis Aragon

Nuestra Señora de París, Victor Hugo.

Lo que aquel 6 de enero animaba de tal forma al pueblo de Pa­rís, como dice el cronista Jehan de Troyes, era la coincidencia de la doble celebración, ya de tiempos inmemoriales, del día de Re­yes y la fiesta de los locos.

Ese día había de encenderse una gran hoguera en la plaza de Grévez, plantar el mayo en el cementerio de la capilla de Braque y representar un misterio en el palacio de justicia. La víspera, al son de trompetas y tambores, criados del pre­boste de París, ataviados de hermosas sobrevestas de camelote violeta, y con grandes cruces blancas bordadas en el pecho, ha­bían ya hecho el pregón por las plazas y calles de la villa y una gran muchedumbre de burgueses y de burguesas acudía de todas partes, desde horas bien tempranas, hacia alguno de estos tres lu­gares mencionados, escogiendo según sus gustos la fogata, el mayo o la representación del misterio. Conviene precisar, como elogio al tradicional buen juicio de los curiosos de París, que la mayoría de la gente tomaba partido por la hoguera, lo que era muy propio dada la época del año o por el misterio que por ser representado en la gran sala del palacio, cubierta y bien cerrada, se encontraba al abrigo y que la mayor parte dejaba de lado al pobre «mayo» mal florido, temblando de frío y solito bajo el cielo de enero en el cementerio de la capilla de Braque.

Nuestra Señora de París, Victor Hugo

Rêve Parisien - Charles Baudelaire

De ce terrible paysage,
Tel que jamais mortel n'en vit,
Ce matin encore l'image,
Vague et lointaine, me ravit.

Le sommeil est plein de miracles!
Par un caprice singulier
J'avais banni de ces spectacles
Le végétal irrégulier,

Et, peintre fier de mon génie,
Je savourais dans mon tableau
L'enivrante monotonie
Du métal, du marbre et de l'eau.

Babel d'escaliers et d'arcades,
C'était un palais infini
Plein de bassins et de cascades
Tombant dans l'or mat ou bruni;

Et des cataractes pesantes,
Comme des rideaux de cristal
Se suspendaient, éblouissantes,
A des murailles de métal.

Non d'arbres, mais de colonnades
Les étangs dormants s'entouraient
Où de gigantesques naïades,
Comme des femmes, se miraient.

Des nappes d'eau s'épanchaient, bleues,
Entre des quais roses et verts,
Pendant des millions de lieues,
Vers les confins de l'univers:

C'étaient des pierres inouïes
Et des flots magiques, c'étaient
D'immenses glaces éblouies
Par tout ce qu'elles reflétaient!

Insouciants et taciturnes,
Des Ganges, dans le firmament,
Versaient le trésor de leurs urnes
Dans des gouffres de diamant.

Architecte de mes féeries,
Je faisais, à ma volonté,
Sous un tunnel de pierreries
Passer un océan dompté;

Et tout, même la couleur noire,
Semblait fourbi, clair, irisé;
Le liquide enchâssait sa gloire
Dans le rayon cristallisé.

Nul astre d'ailleurs, nuls vestiges
De soleil, même au bas du ciel,
Pour illuminer ces prodiges,
Qui brillaient d'un feu personnel!

Et sur ces mouvantes merveilles
Planait (terrible nouveauté!
Tout pour l'oeil, rien pour les oreilles!)
Un silence d'éternité.

II
En rouvrant mes yeux pleins de flamme
J'ai vu l'horreur de mon taudis,
Et senti, rentrant dans mon âme,
La pointe des soucis maudits;
La pendule aux accents funèbres
Sonnait brutalement midi,
Et le ciel versait des ténèbres
Sur le triste monde engourdi.

Sueño "Parisien"


De este terrible paisaje,
que jamás vieron ojos mortales,
esta mañana la imagen
vaga y lejana,
todavía me maravilla.

¡El sueño está lleno de milagros!
Por un capricho singularísimo,
había desterrado de ese espectáculo al vegetal irregular y,

pintor orgulloso de mi genio,
saboreaba en mi cuadro la embriagadora monotonía del metal,
el mármol y el agua.

Babel de escaleras y arcadas, era un palacio infinito,
lleno de fuentes y cascadas
que caían sobre el oro mate o bruñido;

y las pesadas cataratas,
como cortinas de cristal,
se suspendían,
deslumbrantes,
de las murallas metálicas.

No árboles, sino columnatas,
rodeaban los estanques dormidos, donde,
como mujeres, gigantescas náyades se miraban.

Napas de agua se expandían, azules,
entre muelles rosas y verdes,
durante millones de leguas,
hasta los confines del universo;

había piedras inauditas y olas mágicas;
había espejos deslumbrados por todo lo que reflejaban.

Ríos descuidados y taciturnos,
desde el firmamento,
vertían el tesoro de sus urnas
en abismos de diamante.

Arquitecto de mis sortilegios,
hacía pasar a mi antojo,
bajo un túnel de pedrerías,
un océano domado;

y todo, hasta el color negro, parecía bruñido, claro, irrisado:
el líquido engarzaba su gloria en el rayo hecho cristal.
Ningún astro, ningún vestigio de sol ni aún al final del cielo, para iluminar
esos prodigios, que brillaban con un fuego propio.

Y sobre esas móviles maravillas flotaba (terrible novedad: ¡todo para los ojos
nada para los oídos!) un silencio de eternidad.

La Boheme

Gracia
Una vez tuve la suerte de ver una representacion de un opera de Puccini llamado « La Bohême ».
Durante el desarrollo de la historia, la de un grupo de artistas pobres del siglo XIX a quienes les cuesta vivir de su arte, se ven a los actores cantar la obra en una sucession de decorados bastante impresionantes como lo puede permitir el opera Bastille donde lo vi.
Es en el cafe « La violeta » donde aquel recuerdo surgio con bastante naturalidad por el echo de que el local hubiese perfectamente podido servir de decorado a la obra de Pucini.
En este cafe donde nos citaron para empezar la visita del barrio de Gracia, se respira un aire antiguo, el de un deliz de un siglo para atras, en un tiempo mitico de artistas, pintores, y escritores bohemios.