
Le ofrecemos nuestras excusas y sin mediar más palabra formulamos la cuestión. Respuesta: "ah, tú también... ¿Sabes qué pasa? No es que me enfade, pero no hay día que falte alguien preguntando por tal o cual plaza, nunca adivinarías la herramienta que más se usa en este horno... ¿Quieres saberlo? Pues es el callejero, sí, esta guía que hace el ayuntamiento (la muestra, tiene las páginas desgastadas y sueltas) con un plano de las calles por orden alfabético al final... Como te digo, viene más gente para preguntar dónde está la plaza que para comprar pan o los pasteles, esto parece más una oficina de información del turismo que otra cosa..."
Finalmente, una vez resuelta la duda acerca del itinerario a seguir, con la conciencia golpeándonos por no haber comprado al menos una barra de pan a cambio de la información recibida, hemos de preguntarnos por qué la mujer que había tras ese mostrador ni siquiera conoce a la mitad de la gente que entra diariamente en su negocio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario